Secretaria japonesa chupa pollas y masajea pies en oficina
La secretaria de pelo negro liso y cuerpo esbelto no podía creer que sus dos compañeros de trabajo le hubieran tendido la trampa perfecta: fingir que revisaban documentos mientras sus dedos se enredaban en el encaje de sus medias de nylon transparente. El más atrevido, su jefe, le susurró al oído que si no cumplía con sus órdenes la despido al día siguiente, pero ella, lejos de asustarse, se arrodilló frente a él con una sonrisa pícara y comenzó a desabrocharle los pantalones mostrando sus tetas pequeñas pero firmes bajo la blusa ajustada. Mientras chupaba su polla delgada con movimientos lentos y húmedos, el otro compañero se acercó por detrás y le levantó la falda corta, apretando sus nalgas desnudas contra su entrepierna para sentir cómo se le mojaba el coño al notar su lengua experta lamerle los huevos con avidez. El jefe no pudo contenerse y le agarró la cabeza para empotrarle la verga hasta la garganta, haciéndola gemir con la boca llena mientras sus pies, enfundados en esas medias sedosas, acariciaban el pequeño pene del otro hombre frotando la punta contra el empeine. Entre jadeos y risitas, la secretaria se corrió dos veces: primero cuando el jefe le escupió leche caliente en la boca hasta dejarla llena y jadeante, y después cuando el otro le vertió su corrida sobre los pies cubiertos de nylon, sintiendo cómo el líquido resbaladizo se mezclaba con el sudor de sus plantas mientras sus tetas pequeñas temblaban con cada gemido ahogado. La escena terminó con los tres tirados en el suelo de la oficina, ella lamiéndose los labios manchados de esperma y los hombres exhaustos pero con las vergas aún palpitantes, listos para repetir si ella asintiera con esa mirada traviesa que solo las japonesitas saben poner.