Pantys de nylon hasta el tobillo enredadas en su pie
La putita no podía aguantarse las ganas de tocarse mientras se probaba las pantys nuevas de nylon ajustado que le llegaban hasta el tobillo, sintiendo cómo el material sedoso le resbalaba por la planta del pie y se le enredaba entre los dedos con cada movimiento. Con los muslos bien abiertos sobre la cama, se frotaba el coño mojado contra el borde del tacón de aguja que llevaba puesto, gimiendo en voz alta cuando la costura del nylon le rozaba el clítoris con cada embestida imaginaria. Se quitó el zapato de un tirón y se puso a chupar la punta de sus propios dedos, saboreando el sudor salado de la planta mientras se masturbaba con los leggins negros bien ajustados que le marcaban cada curva del culo. El nylon crujía bajo sus uñas cuando se lo bajó lentamente por las piernas, dejándolo pegado al pie como una segunda piel que no quería soltar, mientras con la otra mano se metía dos dedos dentro del coño empapado para sentir lo bien que le quedaba el material pegado a sus pliegues. Se le escapó un gemido gutural cuando se dio cuenta de que el tacón le rozaba el clítoris al caminar, así que se puso de pie sobre la silla del baño y se abrió de piernas para que el nylon le apretara el pie como un guante, sintiendo cómo la humedad le resbalaba por el muslo mientras se corría sin poder evitarlo. La polla se le puso dura al instante al ver cómo el nylon se le pegaba a la piel como una segunda piel, y no pudo resistirse a frotarse contra la pared con las piernas temblorosas mientras el material le hacía cosquillas en los dedos de los pies. Se quitó el tanga de un manotazo y se dejó caer de espaldas sobre la alfombra, con las piernas en alto y los pies bien estirados para que el nylon le cubriera cada centímetro de piel, sintiendo cómo el aire le acariciaba el coño mientras se corría una y otra vez contra el tacón que le apretaba el pie como una maldita obsesión. El nylon le brillaba bajo la luz de la lámpara, resbaladizo y pegajoso por la excitación, y no pudo evitar imaginarse a alguna puta con los pies pequeños metidos en esos pantys mientras le chupaba la polla con la misma devoción con la que ahora se masajeaba el coño sintiendo cómo el tacón le apretaba el arco del pie.