Olivia reta a Oliver a aguantar su ritmo salvaje
El sonido de los gemidos de Olivia resuena en la habitación mientras sus uñas se clavan en la espalda de Oliver, desafiándolo a no ceder. Ella sabe que él no podrá resistirse a su coño mojado y apretado, pero esta vez no será tan fácil. Con cada embestida, Oliver gruñe y agarra sus caderas con fuerza, sintiendo cómo su polla entra y sale de su húmeda grieta. Olivia arquea la espalda, gimiendo más fuerte, y le susurra al oído que si no la hace correrse en menos de 13 minutos, ella ganará la apuesta. Él acelera el ritmo, empotrándola contra el colchón, y ella responde mordiéndose el labio y apretando su culo contra él. El choque de sus cuerpos resuena en las paredes, y Oliver siente cómo su verga se hincha dentro de ella, lista para explotar. Olivia lo mira con una sonrisa pícara, disfrutando cada segundo de su dominación, pero en el fondo sabe que él está a punto de perder el control. Sus pechos pequeños rebotan con cada movimiento, y Oliver los agarra con fuerza, pellizcando sus pezones mientras ella grita de placer. El sudor cae por sus cuerpos, mezclándose con los fluidos que gotean entre sus muslos. Oliver se inclina para chupar sus tetas, y Olivia jadea, sintiendo cómo su clítoris palpita bajo su lengua. Ella lo empuja hacia atrás, montándolo con furia, y él no puede evitar gemir al ver cómo su polla desaparece dentro de su coño apretado. El tiempo pasa volando, y Oliver sabe que no aguantará mucho más. Con un último empujón, se corre dentro de ella, llenándola hasta que sus caderas chocan. Olivia se deja caer sobre él, exhausta pero victoriosa, sabiendo que esta vez ganó la apuesta. Mientras se recupera, piensa en cómo la próxima vez será aún más intensa, porque ahora él quiere su revancha.