Madrastra follando cocina se deja empotrar por su hijastro
El aroma a café recién hecho llenaba la cocina cuando KathyJay se acercó con ese vestido ajustado que apenas cubría su culo redondo, rozándome al pasar como si fuera sin querer. ¿Te imaginas lo que es tener a una madrastra así de provocadora, que te manda fotos calientes y luego hace como si nada? Hoy no iba a dejar que se saliera con la suya. La agarré de la cintura y le levanté ese vestido barato, descubriendo que no llevaba nada debajo. '¿Así es como te vistes para cocinar, puta?', le susurré al oído mientras le apretaba ese culo firme que tanto me había hecho babear. KathyJay solo sonrió, mordiéndose el labio, y se inclinó sobre la encimera, dejando ese coño mojado a mi merced. No perdí tiempo: le abrí las nalgas y le metí la polla de golpe, sintiendo cómo su coño caliente se cerraba alrededor de mí. '¡Ah, sí, hijito, así me gusta!', gemía mientras la empotraba contra la encimera, sus tetas rebotando con cada embestida. En más de 13 minutos de escena, no paré de follarla duro, agarrándole las caderas para hundirme hasta el fondo cada vez. KathyJay se corrió gritando, sus uñas arañando la madera, y yo no pude aguantar más: me corrí dentro de ella, llenándola de mi leche mientras temblaba. Ahora solo piensa en cuándo volverá a quedarse sola conmigo.