Cristian Tanner llena de leche a su amante colombiana
Te la encuentras en el baño del bar, con esa mirada de puta que sabe lo que quiere. La agarras por la cintura y la arrinconas contra la pared, sintiendo cómo su coño se moja al instante. Sabes que esto está mal, que tiene novio, pero no puedes parar. Le bajas las bragas con los dientes mientras le muerdes el cuello, y ella gimotea como una perra en celo. La levantas sobre el lavabo y le metes la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de tu verga. La empotras contra el espejo, escuchando el choque de sus cuerpos y sus gemidos ahogados. En más de 11 minutos de escena, la montas en todas las posiciones: de perrito, a cuatro patas, y hasta en misionero mientras le aprietas las tetas. Cuando te corres dentro de ella, Cynthiaa grita y te clava las uñas en la espalda, pero no es por placer, sino porque su novio está afuera esperando. La miras a los ojos mientras tu leche le chorrean por los muslos, y ella baja la mirada, avergonzada pero excitada.