Leo Ogro sorprende a la cuñada latina con su polla grande
Las cortinas del salón dejaban pasar un rayo de luz que iluminaba los muebles desordenados de la tarde. Yo estaba solo en la casa cuando ella entró sin avisar y se quitó la blusa mostrando unas tetas perfectas que me dejaron sin palabras por un segundo. La sorpresa llegó cuando me di cuenta de que su coño ya estaba completamente mojado solo con verme y eso hizo que mi polla se endureciera al instante. Me acerqué por detrás y le agarré ese culo enorme mientras le metía dos dedos en la entrada apretada para sentir cuánto deseaba esto. Ninfa Arlequina se inclinó sobre el sofá y yo le introduje la polla entera de golpe hasta que sus nalgas chocaron contra mis caderas. Ella gemía fuerte con cada embestida y su coño apretaba mi verga como si no quisiera soltarla nunca. La otra chica se unió y entre las dos me chuparon la polla alternando la boca mientras yo les tocaba las tetas duras y redondas. La penetré de lado para ver cómo su culo rebotaba y cómo su humedad corría por mis huevos con cada movimiento profundo. El calor de su interior era tan intenso que no pude aguantar más y empecé a sentir la presión subiendo hasta el punto de correrme dentro de ella sin control.