Yolanda Yamz se venga con mi polla en el bosque
El aire olía a tierra mojada y hojas caídas cuando la vi acercarse, sus curvas marcadas bajo la luz del atardecer. Yolanda Yamz estaba decidida a demostrarle a su ex que ella podía conseguir algo mejor, y yo iba a ser su arma. Me miró con esos ojos desafiantes mientras se arrodillaba, sus labios carnosos envolviendo mi verga hasta el fondo. Sentí su lengua caliente recorriendo mi tronco, chupando con rabia como si quisiera borrar a todos los que la habían tocado antes. Sus tetas grandes rebotaban mientras me la mamaba, sus manos apretando mis nalgas para empujarme más adentro. Cuando ya no aguanté más, la tiré contra un árbol y la penetré por detrás, mi polla gruesa abriéndose paso en su coño mojado. Cada embestida era un castigo, cada gemido suyo una victoria. La hice correrse una y otra vez, su cuerpo temblando bajo el mío. Al final, cuando me corrí en su cara, le susurré: 'Ahora sí sabe lo que es un hombre de verdad'.