Latina delgada pidiendo que la empotren sin piedad
Estoy arrodillada en la sala, con el culo en pompa y la polla de Fineboyt ya metida hasta las pelotas, gimiendo como una perra en celo mientras me azota las nalgas rojas. Te voy a contar cómo este cabrón me tiene sometida, cómo me obliga a suplicar cada vez que quiere correrse dentro de mí. Primero me hizo chupar su verga dura hasta que me llenó la boca de leche, y luego me ordenó que me pusiera a cuatro patas para empotrarme contra el sofá. Cada embestida me hace chocar contra el mueble, y el sonido de mi coño mojado al recibirlo entero de golpe resuena en toda la casa. No puedo evitar gemir más fuerte cuando me agarra del pelo y me obliga a arquear la espalda, dejándome el culo bien abierto para que me folle más profundo. Me dice que soy su puta, que solo sirvo para que me use cuando le dé la gana, y yo solo puedo obedecer, porque cada vez que me niego, me castiga con más nalgadas hasta que me rindo. En más de 12 minutos de escena, este hijo de puta me hace correrme tres veces, pero nunca me deja llegar a lo más alto, siempre me deja a punto y luego para para seguir follándome a su ritmo. Al final, cuando ya no aguanto más, me ordena que me arrodille y me llena la cara de leche caliente mientras me humilla, diciéndome que ni siquiera merezco que me corra dentro. Y justo cuando estoy a punto de...