Nicoly Antunes me pide que le llene el coño de leche en la cocina
Era media tarde y la cocina estaba en silencio cuando Nicoly Antunes me susurró al oído que quería mi polla dentro de ella, mojada y lista para recibir cada gota. Le bajé el pantalón de un tirón, sintiendo cómo su culo firme se apretaba contra mi cadera mientras la empotraba contra la mesa, sus gemidos ahogados por miedo a que alguien nos escuchara. Cada embestida la hacía temblar, sus tetas perfectas rebotaban con cada movimiento, y yo no podía resistir el sonido húmedo de su coño tragándose mi verga hasta las pelotas. Sus uñas se clavaban en mi espalda mientras me rogaba que no parara, que me corriera dentro de ella, que la llenara entera. El riesgo de que alguien entrara en cualquier momento solo nos excitaba más, y cuando por fin me vine, su cuerpo se tensó y sus muslos temblaron alrededor de mi polla, atrapando cada chorro de leche en su coño caliente. Al terminar, Nicoly se mordió el labio, mirando hacia la puerta con los ojos muy abiertos, como si recién entonces recordara que podríamos haber sido descubiertos.