Leya Desantis se venga follando al padrastro tras la fiesta
El olor a whisky barato y sudor rancio te golpea cuando entras al cuarto donde ella te espera, con esa falda corta que apenas cubre el coño depilado y las tetas naturales rebotando al ritmo de sus gemidos. Leya Desantis, la misma que antes se reía de tus celos, ahora está aquí, mojada y temblando, porque sabe que esto es por venganza. La agarras del pelo rojo mientras te la chupa con rabia, sintiendo cómo sus labios carnosos se ajustan a tu polla como si quisieran castigarte por cada mirada que le echaste a su novio. Pero no te detienes, no cuando sus uñas se clavan en tu espalda y te pide que la empotres contra la pared, que la folles tan duro que le duela recordar a quien la abandonó. En más de 16 minutos, la escuchas gritar tu nombre entre dientes, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga cada vez que la embistes hasta hacerle tocar el cuello del útero. El padrastro, ese viejo que creías que nunca la tocaría, ahora está arrodillado viendo cómo te la follas, cómo le corres dentro hasta dejarla temblando. Y cuando terminas, con el semen goteando por sus muslos, Leya solo te susurra: '¿Ves? Esto es lo que te perdiste por ser un cobarde.'