Kwini Kim se retuerce de placer con mi polla y mi lengua
Kwini Kim me miró con esa sonrisa desafiante, como si dudara de que pudiera aguantar su ritmo. Le demostré que no era cualquier hombre: empecé chupándole el coño con fuerza, sintiendo cómo su clítoris se hinchaba bajo mi lengua. Ella gemía y movía las caderas, pero yo no me detuve, metiendo dos dedos bien adentro mientras le lamía cada pliegue de su panocha mojada. Cuando ya no pudo más, la puse a cuatro patas y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo apretaba mi verga. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, y yo la agarraba del pelo para empotrarla con más fuerza. En más de 12 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero ella seguía retándome, pidiéndome que la follara más duro. Al final, cuando ya no aguanté más, le vacié toda mi leche en el culo, sintiendo cómo su coño seguía temblando alrededor de mi polla. No hubo piedad, solo placer puro.