La esposa infiel le da un masaje con final feliz a su vecino
‘No deberíamos hacer esto, pero tu polla me vuelve loca’ susurra Mrs. Milking Time mientras te agarra la verga con sus manos enguantadas de seda. Sientes cómo sus uñas rojas arañan suavemente tu piel mientras te masturba con movimientos lentos, saboreando cada segundo de tu placer prohibido. El roce de sus medias de red contra tus muslos te enciende más, y ella lo nota, apretando más fuerte hasta que tu polla late entre sus dedos. ‘Así, así, no te corras todavía’ te ordena con voz ronca, y tú obedeces, aunque cada fibra de tu cuerpo grita por liberarse. El sonido de su respiración agitada y el crujir del cuero de su falda te vuelven loco, imaginando lo que vendrá después. Cuando por fin te deja correrte, lo hace sobre su escote, marcándola como suya, y ella gime al sentir el calor pegajoso en su piel. ‘La próxima vez te haré sufrir más’ promete con una sonrisa traviesa, dejando claro que esto no ha terminado.