Leo Kury me ordena bailar y luego me llena la boca de leche
Me pongo a bailar para él con las tetas al aire, moviendo el culo como una perra en celo, él me mira con esa mirada de dueño, sabiendo que voy a obedecer cada orden. Cuando me agarra del pelo y me empuja de rodillas, sé que no hay escapatoria: su polla dura ya está en mi boca, gruesa y caliente, mientras él gruñe 'chúpame bien, puta'. Mis labios se estiran alrededor de su verga, tragando cada centímetro hasta que las lágrimas me corren por las mejillas, pero no me atrevo a parar. Él me agarra la cabeza con fuerza, marcando el ritmo, y siento cómo su polla palpita contra mi garganta, cuando me dice 'ahora me corro', sé que debo tragar todo hasta la última gota. El semen espeso me llena la boca, caliente y salado, y él me obliga a mantenerla abierta para que vea cómo se derrama por mis labios. En más de 13 minutos de escena, me usa como su juguete, empotrándome contra la pared mientras me susurra 'eres mi puta hoy'. Al final, cuando se aparta, mi tanga está empapado y una mancha blanca se seca en mi barbilla.