Ladrona de black friday recibe polla hasta el fondo
La tipa, con las tetas bien llenas rebotando bajo el jersey ajustado, no pudo resistirse a robar ese vestido de marca que tanto le gustaba. Mientras forcejeaba con la alarma del probador, el guardia de seguridad la agarró por la cintura sin piedad y la empujó contra la pared del almacén. Ella soltó un gemido cuando sintió su verga dura como una roca frotándose contra el culo apretado de su pantalón vaquero, pero el muy cabrón no se detuvo ahí: le bajó la cremallera con un tirón brusco y dejó su coño depilado al aire, ya mojado y listo para más. El guardia no perdió tiempo, le escupió en la raja y se la clavó de una embestida que le hizo gritar como una posesa mientras sus tetas rebotaban sin control. Él la empotraba con fuerza, agarrándola de las caderas para hundirse hasta las pelotas en esa concha caliente y estrecha que no paraba de apretarse alrededor de su miembro. Entre jadeos y maldiciones, ella le suplicó que no se corriera dentro, pero el muy guarro le respondió metiéndole los dedos en la boca para que se callara mientras le llenaba el coño de leche espesa hasta que el semen le chorreaba por las piernas. Para rematar, el guardia se sacó la polla empapada y le escupió un chorro de semen en la cara, pintándole la boca y los ojos mientras ella intentaba lamer hasta la última gota con la lengua temblorosa. La ladrona quedó hecha un desastre, con el vestido destrozado y el coño goteando leche, pero el muy hijueputa se alejó contoneándose con una sonrisa de satisfacción, dejando claro quién mandaba en ese Black Friday.