Británico con polla enorme se corre sin parar
Ese inglés musculoso no pudo resistirse cuando vio su reflejo en el espejo del baño mientras se enjabonaba la polla gruesa con las manos grandes. La cabeza morada y brillante ya goteaba gotitas de pre-semen mientras se masturbaba despacio, imaginando que unos labios expertos le rodeaban el tronco como un anillo apretado. Con un gemido gutural, se apoyó contra la pared fría y dejó que el agua corriera por su espalda mientras aceleraba el ritmo, sintiendo cómo la vena gruesa latía bajo sus dedos resbaladizos. La punta se hinchó aún más, casi morada, y un hilo espeso de leche salió disparado pegándose en la baldosa blanca antes de que él gruñera como un animal en celo y se corriera en chorros blancos que resbalaban por su muslo velludo. La polla palpitó una y otra vez, escupiendo hasta la última gota mientras él se agarraba con fuerza al lavabo, jadeando con la boca entreabierta y los ojos vidriosos de placer. El espejo se empañó con su aliento caliente mientras seguía bombeando el miembro sensible, pero ya no había fuerza en sus movimientos: solo quedaba el sudor resbalando por su pecho y la sensación de vacío después de vaciarse por completo. Hasta el último espasmo lo dejó temblando, con la polla aún dura pero palpitante, como si le pidiera más aunque ya no pudiera dar más. Se limpió con una toalla áspera, pero la piel le ardía donde el semen se le había secado, y no pudo evitar volver a mirar su reflejo con una sonrisa de satisfacción. Sabía que esa noche, en su cama, soñaría con repetir la escena una y otra vez hasta que la polla le doliera de tanto usarla.