Agentes inmobiliarias cierran el trato con una polla bien dura
—'Así que esto es lo que realmente querías venderme...'— susurró Martina Smeraldi mientras te agarraba la verga con esa sonrisa pícara. La agente inmobiliaria, con su culo redondo y apretado, no esperaba que el cliente (tú) tuviera una polla tan gruesa, pero cuando te vio, no pudo evitar morderse el labio. Te la chupó con ganas, sintiendo cómo esa lengua caliente recorría cada centímetro de tu verga, mientras sus tetas rebotaban contra tu pecho. Pero lo mejor vino después: te la montó a horcajadas, gimiendo como una loca cuando sentiste cómo su coño mojado envolvía tu polla hasta las pelotas. De repente, notaste algo inesperado: Martina tenía un anillo en el clítoris que vibraba con cada movimiento, haciendo que sus gemidos fueran aún más intensos. Te volviste loco, agarrándola por las caderas y embistiéndola con fuerza, sintiendo cómo ese culo perfecto se apretaba alrededor de tu verga. Cuando por fin te corriste, le llenaste el culo de leche, y ella solo pudo reírse mientras se limpiaba con los dedos, disfrutando cada segundo. Christian Clay, que estaba mirando desde un rincón, no podía creer lo que acababa de ver.