La asiática sumisa se arrodilla y te obedece en el probador
Mika no podía creer su suerte cuando te vio entrar al probador de la tienda, pero en segundos entendió que hoy no saldría de ahí sin obedecer cada orden tuya. La agarras del pelo y le ordenas abrir la boca, sintiendo cómo sus labios carnosos se cierran alrededor de tu polla dura mientras te la chupa con desesperación, sus ojos lagrimeando de esfuerzo. Le das permiso para respirar solo cuando sus mejillas se hunden y la saliva gotea por su barbilla, humillada pero excitada al sentir tus dedos tirando de sus tetas pequeñas. Te la metes hasta las pelotas mientras ella gime ahogada, el probador lleno del sonido de su culo golpeando contra tus caderas. Le ordenas correrse primero, y sus piernas tiemblan cuando el orgasmo la sacude, pero no paras hasta que tu leche le llena la garganta y la obligas a tragar cada gota. Cuando la sueltas, Mika se queda temblando en el suelo, su maquillaje corrido y la ropa interior empapada, mirándote con una mezcla de miedo y adoración.