Padrasto se corre en la cara de su hijastra en navidad
Theodora no podía esperar más para darle a su padrasto Peter el mejor regalo de navidad, y nada mejor que su coño bien depilado y sus labios carnosos listos para chupar esa polla enorme que tanto le gustaba. Desde que lo vio salir de la ducha con el cuerpo mojado y la verga dura, supo que no podría resistirse. Se acercó sigilosa en su ropa interior negra, con los pezones duros y el coño chorreando de excitación, y se arrodilló frente a él sin decir nada. Peter no pudo creer lo que veía cuando sintió los labios de su hijastra envolviendo su verga con una chupada profunda que lo hizo gemir como un animal. Theodora lo miraba con ojos de puta mientras se ahogaba con cada embestida, tragando su leche como si fuera la mejor bebida del mundo. El padrasto le agarró el pelo con fuerza y le metió la polla hasta la garganta, sintiendo cómo su hijastra se retorcía de placer con cada gota de saliva que caía sobre sus tetas naturales. Cuando ya no pudo aguantar más, Peter sacó su verga y le lanzó un chorro grueso de leche caliente en toda la cara, manchándole los labios y el cuello. Theodora se lamió los labios, disfrutando cada gota, mientras su padrasto se desplomaba en la cama, exhausto pero satisfecho. La navidad nunca había sido tan caliente.