Lara quería explorar la cueva, pero la estatua la empotró primero
Te voy a contar cómo me la jugó ese cabrón de piedra... Llegué a la cueva empapada de ganas, pensando en encontrar tesoros, pero esa estatua maldita despertó con una polla de granito lista para romperme el coño en cuatro patas. ¿Te imaginas? Ni siquiera me dejó chupársela primero, la muy puta me jaló contra su cuerpo y clavo esa verga gruesa hasta las pelotas en mi concha mojada, arrancándome gemidos que rebotaban en las paredes. Cada embestida me hundía más, sintiendo cómo ese monstruo me partía en dos, el culo temblando con cada golpe seco de sus caderas. Me corrió dentro sin avisar, llenándome de leche espesa que goteó por mis muslos mientras me retorcía de placer, pero esto no termina aquí... La próxima vez le enseñaré a esa estatua quién manda en esta cueva.