Exótica bailarina se deja empotrar antes de casarse
La morena de curvas explosivas se contoneaba sobre el escenario con el tanga ya empapado por el calor que le subía desde el coño, mientras los billetes de veinte se amontonaban en el borde del escenario como si fueran confeti. Él, un tipo alto de mirada lasciva, no pudo resistirse más y se acercó con la verga dura palpitando bajo el pantalón, rozando sin pudor el muslo de ella cuando le pasó un billete arrugado por entre las piernas. En cuanto sus manos se tocaron, ella lo arrastró tras un biombo sucio de polvo de talco y allí mismo, contra la pared pegajosa por sudor ajeno, le bajó el cierre con los dedos temblorosos de excitación y le sacó la polla gruesa y morada que ya goteaba pre-semen. Sin perder ni un segundo, la bailarina se agachó para chupar con avidez la punta hinchada mientras gemía con un hilillo de saliva colgando de sus labios pintados de rojo furioso, y él le agarraba el pelo tirando hacia atrás para que no se detuviera ni un puto segundo. De pronto, ella se dio la vuelta mostrando ese culo prieto y redondo que llevaba horas haciendo babear a todos los borrachos del local, apoyó las manos en el biombo y arqueó la espalda ofreciéndose sin filtros, con el coño palpitante y la raja brillando entre sus muslos. Él no necesitó más invitación: la empotró de una sola embestida profunda que le hizo soltar un alarido gutural mezclado con un chorro de babas que le resbalaron por la barbilla, mientras sus tetas rebotaban contra el biombo al ritmo de los golpes brutales que le metía sin piedad. Ella respondía con gemidos agudos cada vez que la polla le llegaba al fondo, apretando las piernas para que no se le escapara ni una gota de su leche, y cuando él por fin se corrió disparando chorros espesos que le llenaron el coño hasta desbordarse, ambos cayeron jadeando contra la pared, con el cuerpo de ella temblando de placer y el de él aún con la verga palpitante entre los muslos pegajosos. Lo mejor de todo fue que, mientras se limpiaban el sudor y el semen con papel higiénico robado, ella le susurró al oído que esa había sido su despedida de soltera... y que aún faltaba la luna de miel.