Rubia ardiente chupa polla y azota el culo duro
La pelirroja Daphne Blake no para de menear su trasero respingón cada vez que el tipo se le acerca con esa mirada de viciosa que le echa. Él no aguanta más y la agarra por la cintura, pegando su cuerpo sudoroso al de ella, sintiendo cómo sus tetas blandas se aplastan contra su pecho mientras le susurra al oído lo puta que está por dejar que le haga de todo. Sin perder tiempo, la tira contra el sofá de un empujón, le baja la tanga roja que apenas le tapaba el coño y le da un azote en el culo que le deja la piel colorada al instante, escuchando cómo ella suelta un gemido de dolor mezclado con placer que le pone la polla más dura que un palo. Daphne se retuerce con los muslos temblorosos, rogando que le meta los dedos en el coño empapado antes de que se corra ella sola de lo excitada que está. Él no se hace rogar y se lanza a lamerle el clítoris hinchado con movimientos circulares lentos, sintiendo cómo el jugo le resbala por la lengua mientras ella grita con la voz quebrada, clavándole las uñas en los hombros para no caerse del sofá. La muy zorra no aguanta ni un segundo más y se corre con un chorro que le empapa la cara y el pelo, dejando el sofá hecho un asco de tanto líquido caliente. Pero él no ha terminado, se baja los pantalones y saca una polla gruesa y venosa que brilla con gotitas de pre-semen, lista para empotrarle ese coño que no para de temblar. Daphne se agarra a los cojines con fuerza mientras él la levanta del suelo y la empala contra la pared, embistiéndola sin piedad con cada golpe que hace chocar sus cuerpos, el sonido de los azotes mezclándose con los gemidos ahogados y la respiración entrecortada de ambos. Ella no puede evitar correrse otra vez cuando él le mete dos dedos en el culo mientras le muerde el pezón, sintiendo cómo las contracciones la sacuden por completo antes de que él se corra dentro con un rugido, llenándole el coño de leche espesa que le chorrea por las piernas al caer al suelo.