Anime erótica con chica del cole llena de lujuria
La morrita del instituto llevaba meses robándome miradas desde el fondo de la clase, mordiéndose el labio cada vez que me veía pasar con los pantalones ajustados. Hoy por fin se me acercó con un gesto que no dejaba lugar a dudas: '¿Quieres que te chupe un rato en el aula vacía?', susurró mientras me agarraba el bulto por encima de la tela. No pude resistirme, así que la empujé contra la pizarra y le arranqué el sujetador para dejarle los pechos al aire, duros como piedras y con los pezones bien tiesos. La morra gimió fuerte cuando le metí dos dedos en el coño sin avisar, sintiendo lo empapada que estaba con solo rozarle el clítoris. '¡Qué zorra más mojada tienes, nena!', le solté mientras le bajaba los leggings hasta los tobillos y le lamía el coño con avidez, notando cómo el sabor a azúcar y a sexo le inundaba la boca. Ella se agarraba a mi pelo con fuerza mientras le metía la lengua hasta el fondo, haciéndola temblar como un flan y dejando que los gemidos se le escaparan sin control. Cuando ya no pudo más, la levanté en volandas y la empotré contra la pared, con su culo redondo apretándose contra mi polla bien dura que le reventaba el tanga. '¡Sí, métemela toda, cabrón!', me rogó mientras yo le agarraba las nalgas con las dos manos y se la clavaba hasta que le dolía, escuchando el sonido húmedo de su coño cada vez que la embestía sin piedad. La tipa se corrió gritando mi nombre, con sus jugos resbalándole por las piernas mientras yo le llenaba el coño de leche espesa sin parar de moverme dentro de ella, sintiendo cómo se le contraía el útero alrededor de mi verga cada vez que se le escapaba un gemido más agudo. Al final, se dejó caer contra el suelo, jadeante y con los muslos temblorosos, mientras yo le pasaba la mano por el pelo y le susurraba al oído: 'La próxima vez te follo en el baño del gimnasio, putita...'.