Trinity, la asistente pelirroja, se deja chupar y correr en el laboratorio
Trinity agacha la cabeza cuando tu lengua encuentra su coño mojado, con los gemidos ahogados por miedo a que alguien entre. Imagínate que el jefe podría abrir la puerta en cualquier momento, pero no puedes parar de lamer su hendidura rosada, sintiendo cómo se le contraen los muslos alrededor de tus orejas. La tienes empalada en tu boca, chupando su clítoris hinchado mientras ella se muerde los nudillos para no gritar, con los pezones pegados a los adhesivos brillantes. El sonido de sus jugos espesándose te vuelve loco, así que metes dos dedos sin avisar, empujándolos hasta que su culo tiembla. Ella susurra 'cuidado', pero tú sigues follándola con la lengua, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tus dedos. Las paredes de su vagina palpitantes te dicen que está a punto, con los muslos temblando y la respiración entrecortada. El riesgo de ser descubiertos solo te excita más, así que aceleras el ritmo, sintiendo cómo su flujo caliente empieza a chorrear. Cuando por fin se corre, lo hace con un gemido ahogado, con su leche espesa cubriendo tus dedos y su coño palpitando sin control. En ese momento, ella te susurra al oído: 'Te voy a enseñar qué pasa cuando no me dejas terminar en paz...'