Amigo le rompe el culo al novio en el chalet de montaña
El crujir de la nieve bajo tus botas es lo único que rompe el silencio del chalet, pero pronto serás tú quien llene el aire con gemidos ahogados mientras te clavas hasta las pelotas en el culo apretado de tu ex-novio. Lo agarras del pelo, obligándolo a arquear la espalda mientras le susurras al oído que esto es por haberla dejado por otra, y sientes cómo su agujero se contrae alrededor de tu verga gruesa cada vez que le das una embestida más profunda. Sus manos se aferran a las sábanas, los nudillos blancos de la fuerza con que las aprieta, y el sonido húmedo de tu polla entrando y saliendo de su culo virgen te vuelve loco de excitación. Le das una nalgada que resuena en toda la habitación, y él grita tu nombre entre dientes, pero no te importa: esto es venganza, y no pararás hasta llenarle el culo de leche caliente mientras se corre sin tocarse. El sudor te cae por la frente, mezclándose con el olor a sexo y a madera quemada de la chimenea, y cuando por fin te corras dentro de él, sientes cómo su cuerpo tiembla bajo el tuyo, vencido por el placer y la humillación.