Bonnie con tetas enormes hace servicio de tetas con corrida en la cara
Bonnie llega sudando y con las tetas rebotando como si fueran dos globos llenos de leche, la polla se le escurre entre los muslos mientras se acerca con una sonrisa de puta viciosa que solo pide más. Le clava los dedos en el pelo y le mete la verga bien dura entre sus tetas gigantes, apretándolas con fuerza para que el capullo asome entre la carne blanda mientras ella gime con voz de borracha, el coño le chorrea y la boca se le hace agua solo de pensar en tragárselo entero. Cada embestida en su escote le hace resbalar los pezones duros como piedras contra la polla, que se enrojece y late con cada rozadura, mientras sus tetas se convierten en una máquina de mamar que no para hasta dejarlo a punto de reventar. De pronto, con un gemido animal, le suelta las tetas y le agarra la cabeza para metérselo hasta la garganta, tragando con avidez hasta que el sabor salado del precaldo le inunda la lengua y le corre por las comisuras de los labios. Sin aviso, le saca la verga de la boca y se la acaricia con las dos manos, frotando el glande hinchado contra su mejilla hasta que un hilo de baba le cae del agujero como si fuera un caramelo derretido. Entonces, con los ojos vidriosos y los labios entreabiertos, le ordena que le corra en la cara, mientras se lame los labios y apunta su boca abierta derecho a la punta palpitante. El primer chorro le salpica la frente y los párpados, el segundo le cubre la nariz y las mejillas, y el tercero le revienta en la boca abierta, llenándole la lengua de leche espesa que traga con ansias mientras los últimos hilos le caen sobre los pechos, resbalando entre sus tetas como si fueran una dique que se desborda. Ella se queda quieta, jadeando, con la cara empapada y los labios brillantes de semen, mientras se pasa los dedos por la piel pegajosa y susurra que quiere más, que esta noche no se va a ir a dormir sola después de dejarla así de mojada y satisfecha.