Lelouch y kinoko se empotran como locos en toons
Lelouch no pudo aguantar más cuando Kinoko se le acercó con ese vestido ajustado que le marcaba cada curva del culo redondo y firme, y ese aroma a vainilla que le nubló el cerebro al instante. Con un tirón brusco le arrancó la tela interior, dejando al descubierto un coño tan mojado que brillaba bajo la luz de la pantalla, listo para que se lo clavara sin piedad. Ella gimió fuerte al sentir la polla gruesa y caliente rozando sus labios, pero antes de que pudiera chupársela como una perra sumisa, él la empujó contra la pared con un empellón brutal que le dejó los pechos apretados contra el frío vidrio. La penetró de golpe, sintiendo cómo su coño estrecho se estremecía alrededor de su miembro mientras sus gemidos se mezclaban con los sonidos húmedos de cada embestida profunda que le arrancaba el alma. Kinoko arqueó la espalda con los ojos en blanco, gritando como una zorra en celo mientras él le agarraba las caderas con fuerza para hundirse hasta el fondo una y otra vez, sin importarle que el sofá crujiera bajo el peso de sus cuerpos sudorosos. La polla le dolía de lo dura que estaba, pero no podía parar, clavándosela cada vez más rápido hasta que ella empezó a babear de placer, con la boca entreabierta y la lengua colgando mientras él le destrozaba el coño con embestidas que la dejaban temblando. Cuando sintió que el orgasmo se acercaba, Lelouch la giró bruscamente, empotrandola contra el suelo con las piernas en alto, y en esa posición brutal que solo los dibujos animados permiten, se la folló como un animal hasta que ambos terminaron corriéndose a la vez, con él vaciándose dentro de ella en chorros calientes mientras ella se retorcía de éxtasis bajo su peso. El semen le resbalaba por los muslos mientras jadeaban, exhaustos pero con la polla aún palpitante, sabiendo que en cinco minutos volverían a empezar, porque cuando se trata de follar, ni los personajes de anime tienen piedad.