Kira se deja empotrar por el vecino en su primer día
Kira pensó que su mudanza sería tranquila, pero el vecino de al lado tenía otros planes para ella. Desde que la vio cargando cajas, no pudo evitar babearse con sus tetas grandes y su culo respingón. Un día, mientras ella limpiaba el pasillo, él se coló en su apartamento y la empujó contra la pared, metiéndole la polla dura por detrás sin decir ni una palabra. Kira gimió fuerte cuando sintió cómo su coño mojado se llenaba de esa verga enorme, mientras él la agarraba del pelo y le clavaba las uñas en las nalgas. El sonido de sus cuerpos chocando resonaba en toda la casa, y cuando él le arrancó el tanga con los dientes, ella supo que no habría vuelta atrás. Con cada embestida, Kira sentía cómo su culo ardía de placer, y cuando él le llenó la boca de leche espesa, ella tragó hasta la última gota sin poder evitar gemir como una puta en celo. Al final, los dos quedaron tirados en el suelo, sudados y satisfechos, mientras Kira se preguntaba cómo demonios había acabado así en su primer día en el vecindario.