La diosa 3D me domina con sus manos mientras me humilla
El sonido de sus uñas largas raspando contra mi polla dura fue lo primero que sentí, fría y deliberada mientras me agarraba con esa sonrisa de superioridad. No me esperaba que sus manos, que parecían tan delicadas, me apretaran así, con fuerza, haciendo que cada centímetro de mi verga palpitara bajo su control. Al principio pensé que sería un simple pajeo, pero cuando empezó a torcerla, a retorcerla como si fuera de plastilina, me di cuenta de que esta diosa 3D no jugaba. Mi polla, ya tiesa, se puso aún más dura al sentir su aliento cerca, su voz susurrando cosas degradantes mientras sus dedos me ordeñaban sin piedad. La sorpresa vino cuando descubrí que, a pesar de ser un personaje de 3D, sus movimientos eran reales, calientes, y cada caricia me hacía gemir como un puto necesitado. El descubrimiento de que podía hacerme correrme solo con sus manos, sin penetración, fue el momento en que perdí el control: mis caderas se levantaron solas, mi espalda se arqueó, y mi leche salió disparada contra su piel perfecta. Al terminar, vi esa sonrisa complacida en su rostro, como si supiera desde el principio que me tendría así de jodido.