Ebony flexible se retuerce con polla en el culo
Ella llevaba días imaginando cómo sería sentir esa polla gruesa rompiéndole el culo mientras él la miraba con esa sonrisa de depravado. Las miradas furtivas, los roces "accidentales" en el sofá, los susurros obscenos al oído... la tensión era insoportable. Cuando por fin se encerraron en el cuarto, él no perdió tiempo: la tiró sobre la cama, le abrió las nalgas con las manos y le metió la lengua hasta el fondo del culo. Ella gimió como una perra en celo, arqueando la espalda mientras él le escupía saliva caliente en el ano antes de empujar su verga dura de una estocada. La polla gruesa le llenó el culo hasta hacerle tocar el cuello del útero, y ella gritó, clavando las uñas en las sábanas. Él la embestía sin piedad, golpeando sus caderas contra ese culo apretado mientras ella se retorcía, mojada de sudor y saliva. Cada empujón le arrancaba un gemido más fuerte, hasta que él gruñó y le soltó una corrida espesa dentro, llenándole el culo de leche caliente. Ella se quedó temblando, con la polla aún enterrada hasta las pelotas, cuando él la agarró del pelo y le ordenó chupársela limpia.