Kelsi humillada en un bukkake de cinco machos celosos
Los cinco tipos me rodearon como perros en celo, sus pollas tiesas y goteando mientras me miraban con esa rabia de saber que yo había estado con otro. Me obligaron a arrodillarme, mis tetas rebotando mientras me agarraban del pelo y me empujaban hacia adelante, obligándome a abrir la boca para recibir la primera corrida. Sentí el chorro caliente golpeándome la lengua, espeso y salado, mientras ellos se reían de mi humillación. Mi coño ardía de excitación, mojado sin control, pero no me atrevía a tocarme, sabiendo que cualquier movimiento los enfurecería más. Uno de ellos me agarró del cuello y me obligó a tragar, su verga rozándome los labios mientras me ahogaba con su leche. Mis muslos temblaban, mis pezones duros como piedras, y podía sentir cómo mi cuerpo traicionero se excitaba más con cada insulto que me lanzaban. Cuando el último de ellos terminó, mi cara estaba cubierta de semen, goteando por mi barbilla y cuello, y mi vestido estaba arruinado, pegado a mi piel sudorosa. Me dejaron tirada en el suelo, con la ropa interior empapada y el sabor amargo de su venganza en mi boca. Aún podía sentir el peso de sus miradas mientras se alejaban, dejando atrás solo el eco de sus risas y el olor agrio de su lujuria satisfecha. El único rastro que quedó fue mi collar de perlas rotas, tirado en el suelo junto a mi dignidad.