La madrastra domina al novio de su hijastra y lo obliga a compartirla
El sonido de la puerta al cerrarse con fuerza resonó en toda la casa mientras Juliana Marie, la madrastra, observaba con una sonrisa perversa cómo el novio de su hijastra, Alaina Taylor, se retorcía de nervios en el sofá. La polla del chico ya estaba dura bajo los pantalones, y ella no perdió tiempo en arrodillarse frente a él, desabrochándole el cinturón con movimientos lentos y calculados. 'Chúpame los dedos', ordenó, metiéndole dos en la boca mientras lo miraba fijamente. El joven obedeció sin rechistar, sintiendo cómo el sabor salado de su excitación le llenaba la lengua. Juliana Marie se levantó entonces, empujándolo contra el respaldo y montándose sobre su regazo, frotando su coño mojado contra la tela de sus pantalones. 'Pídeme permiso para correrte', susurró al oído del chico, mordiéndole el lóbulo con fuerza. Él gimió, pero ella le tapó la boca con una mano. 'No hables, solo obedece'. Con un movimiento brusco, le bajó los pantalones y se hundió sobre su verga, empalándose hasta que las caderas chocaron contra las suyas. El novio de Alaina Taylor no podía creer lo que estaba pasando, pero su cuerpo respondía por sí solo, embistiendo hacia arriba cada vez que ella bajaba. Juliana Marie lo cabalgó con furia, clavando las uñas en sus hombros mientras gemía sin control. 'Mírame a los ojos cuando te corras', le exigió, y el chico no pudo resistirse. Con un último empujón, se derramó dentro de ella, temblando bajo su peso. Cuando Juliana Marie se levantó, dejando un hilo de semen colgando entre sus piernas, Alaina Taylor, que había estado escondida observando todo, se llevó las manos a la boca, sintiendo cómo su coño se contraía de excitación y vergüenza a la vez.