La madrastra curvilínea descubre la polla de Axel Haze
Aquel atardecer en la cocina, mientras preparaba la cena, noté que mi hijastro Axel Haze me miraba con una intensidad que no era normal. Al principio pensé que eran imaginaciones mías, pero cuando se acercó para ayudarme a cortar las verduras, sentí su mano rozando mi culo por accidente. O eso fingió él. Mi coño se humedeció al instante, y sin pensarlo dos veces, le agarré la polla por encima del pantalón. ¡Dios mío, estaba más dura de lo que imaginaba! Axel se sorprendió tanto como yo, pero en segundos ya me tenía apoyada contra la mesa, levantándome el vestido y bajándome el tanga con un tirón. Metió dos dedos en mi concha mojada mientras me susurraba al oído que llevaba semanas deseando esto. No pude resistirme, así que me arrodillé y empecé a chuparle la verga con ganas, sintiendo cómo crecía más en mi boca. Axel gemía como un animal, agarrándome el pelo mientras yo movía la cabeza adelante y atrás, tragando cada gota de su pre-cum. De repente, me levantó y me empotró contra la pared, clavándome su polla hasta las pelotas de una sola estocada. Grité de placer al sentir cómo me llenaba por completo, sus embestidas eran tan fuertes que mis tetas rebotaban con cada golpe. Axel me mordía los pezones mientras me follaba, y yo le arañaba la espalda pidiéndole que me diera más duro. Cuando ya no aguanté más, me corrí gritando su nombre, pero él no se detuvo, siguió embistiéndome hasta que sentí su leche caliente inundándome el coño. Justo cuando estaba a punto de correrme de nuevo, Axel me giró y me penetró por detrás, agarrándome las nalgas con fuerza mientras me penetraba con furia. No duró mucho, porque en segundos ya estaba explotando dentro de mí, llenándome hasta el fondo con su semen caliente. Fue entonces cuando sentí que algo más grande que su polla me había cambiado para siempre.