La madura de culo enorme lo sorprende con su polla en doggy
¿Te imaginas que tu vecina chubby, esa que siempre te mira con complicidad mientras riega las plantas, te invite a su casa para probar su culo bien redondo? Grey Jack no lo vio venir, pero cuando Chubby Sia se agachó frente a él, mostrando ese trasero carnoso envuelto en malla, supo que no habría escapatoria. 'Ven, quiero que veas lo mojada que estoy', me susurró al oído mientras se inclinaba sobre el sofá, el tanga ya colgando de un lado. Su coño peludo brillaba, y cuando metí los dedos, gimió tan fuerte que casi rompe los vidrios. 'Métemela, no aguanto más', ordenó, y al sentir cómo mi verga entraba de golpe, sus muslos temblaron. '¡Joder, qué grande tienes la polla!', gritó, y yo solo podía agarrarle las caderas para clavársela hasta que sus gemidos se volvieron ahogados. Cada vez que la sacaba, su culo rebotaba, y cuando volví a entrar, fue como si su cuerpo me chupara entero. No sé cómo, pero de pronto sus uñas se clavaron en el sofá y su coño se apretó alrededor de mi polla como una trampa. 'Me voy a correr, me voy a correr', repitió, y entonces sentí cómo su jugo caliente me bañaba. Pero no se detuvo ahí: se dio la vuelta, me empujó contra la pared y me montó como una loca, cabalgándome hasta que mi leche le llenó el vientre. La próxima vez, te juro que no me la saco hasta que me ruegue que pare.