La madrastra Alexis Malone me montó como una diosa con su coño apretado
Sientes el calor de su cuerpo pegado al tuyo mientras Alexis Malone te arrastra a su habitación entre risitas cómplices. El olor a perfume caro y excitación flota en el aire, mezclado con el crujido de la ropa que se desgarra entre sus dedos. Agarras sus caderas redondas y firmes, sintiendo cómo sus uñas se clavan en tus hombros mientras te susurra al oído: "A ver si puedes aguantar lo que viene, hijastra". Su coño ya está mojado, resbaladizo, y cuando te la empotras de una estocada, sus gemidos se mezclan con el crujido de la cama. El peligro de que entre su marido es real: escuchas pasos en el pasillo y os quedáis quietos, conteniendo la respiración mientras ella mordisquea tu labio inferior. Pero no pueden resistirse, la follas más duro, sintiendo cómo su vagina se aprieta alrededor de tu polla con cada embestida. Sus tetas grandes rebotan con cada movimiento, y cuando le das la vuelta para empotrársela por detrás, sus gritos se ahogan en la almohada. "Más fuerte," te exige, arqueando el culo hacia ti. Sientes cómo se contrae alrededor de tu verga, y cuando te corres dentro de ella, suelta un gemido profundo que casi alerta a la familia. "Eres mi mejor secreto," susurra mientras te limpia la cara con un dedo, desafiándote a repetirlo.