Profesora cachonda se deja follar en el baño de la universidad
La profesora de literatura llevaba semanas lanzando miraditas picantes a su alumno más aplicado mientras corregía sus trabajos con tiza en el pizarrón. Hoy, después de clase, él la siguió hasta el baño de la facultad con la excusa de buscar un libro perdido, pero en realidad llevaba una polla dura como un ladrillo desde que la vio morderse el labio inferior al corregirle un error de conjugación. La puerta del baño no tardó en cerrarse de golpe tras ellos y la puta profesora, sin pensarlo dos veces, le arrancó los pantalones de un tirón mientras le susurraba al oído que llevaba semanas soñando con sentirlo dentro de su coño mojado que ya le chorreaba por los muslos. Él la empujó contra el lavabo, le bajó el tanga negro de encaje y le metió dos dedos hasta que la escuchó gemir como una perra en celo, con los pezones duros como piedras bajo la blusa ajustada. Sin perder tiempo, sacó su verga palpitante, la apoyó contra el coño empapado y con un solo empujón la empaló hasta el fondo, haciendo que ella gritara y se agarrara al espejo mientras su culo redondo rebotaba contra el borde del lavabo. Las embestidas eran brutales, con cada golpe la polla le llegaba al útero y los jugos le resbalaban por las piernas, mezclándose con el sudor y el agua que caían del grifo abierto. Ella no paraba de gritar su nombre, de rogarle que no se corriera aún, pero él solo le clavaba más fuerte, sintiendo cómo su coño le apretaba la verga como un guante mientras los muslos le temblaban de placer. Cuando por fin se corrió, fue tan intenso que los dos acabaron jadeando sobre el suelo mojado, con las ropas revueltas y el olor a sexo flotando en el aire húmedo del baño. La profesora, aún con la respiración entrecortada, le susurró que quería repetir en su oficina al día siguiente, pero él ya estaba pensando en lo siguiente: meterle la polla por el culo mientras ella se agarraba a la pizarra de la clase.