Mamacita se masturba con los dedos gorda y jugosa
La universidad la dejó con las tetas bien prietas y los pezones tiesos después de pasar horas sin camisa en clase de anatomía... ahora se da placer en la cama mientras se muerde el labio inferior con esos dientecitos blancos que tanto le excitan a cualquiera. Con una mano en el coño empapado se frota el clítoris hinchado mientras con la otra se amasa el culo prieto que tanto le piden a gritos los morros de su novio cuando llega borracho de la fiesta. Los dedos se le hunden entre los labios rosados y resbaladizos mientras gime como puta en celo, imaginando que son los de él los que le revuelven las entrañas con cada embestida profunda. Se le escapan unos gemidos roncos que rebotan en las paredes del cuarto mientras se acelera el ritmo, los muslos le tiemblan de la electricidad que le recorre el cuerpo cuando siente que el orgasmo se le acerca como un tren a toda velocidad. Se le ponen los pezones más duros que piedras mientras se clava los dedos hasta el fondo, sintiendo cómo el jugo caliente le resbala por la raja hasta empapar las sábanas de algodón egipcio que tanto le gusta manchar con sus corridas. Se corre con un grito ahogado, los muslos le tiemblan como gelatina y los dedos le quedan pegajosos de tanto meter y sacar entre esos pliegues que parecen hechos para ser follados sin piedad. Mientras se recupera con la respiración entrecortada, se lame los labios rojos y se mira al espejo del baño pensando en lo buena que está y en cómo su novio se va a volver loco cuando la vea así, con las tetas rebotando y el coño chorreando por las ganas que tiene de que la empotre contra la pared hasta dejarla sin voz.