Profesora caliente se folla al alumno en la cocina
Llevaba meses coqueteando con él en clase con miraditas cargadas y sonrisitas picantes mientras le corregía los apuntes, pero hoy el profesor no pudo resistirse y la arrinconó entre los fogones. Con las tetas apretadas contra la encimera y el culo al aire bajo ese vestido ajustado que le marcaba cada curva, ella gimió cuando él le arrancó las bragas de un tirón y le escupió en el coño bien mojado. La polla dura del chico se clavó entre sus nalgas con un empujón que la hizo soltar un gritito de placer, sintiendo cómo el glande le abría el coño sin piedad mientras sus tetas rebotaban contra el mármol frío. Él le agarró el pelo corto y le obligó a arquear la espalda, empotrándola con fuerza mientras le susurraba obscenidades al oído, dejando que la leche le resbalara por los muslos desde el primer embiste. Ella se corrió gritando su nombre, con el coño chorreando y los pezones duros como piedras contra el frío de la cocina, mientras él seguía clavándosela hasta vaciarse dentro de su vientre sin condom, sintiendo cómo su leche goteaba entre sus piernas al separarse. Para rematar, le lamió el clítoris hasta dejarla temblando, saboreando el sabor salado de su corrida mezclada con los jugos que le resbalaban por las nalgas, mientras ella le suplicaba que no parara de follársela como a una puta descontrolada. La escena terminó con los dos jadeando sobre el suelo de la cocina, con el vestido de ella arrugado en la cintura y las marcas rojas de los dedos de él en sus caderas, sabiendo que la próxima vez no habrían paredes que los detuvieran.