La mamá de mi novio me enseña a ser una buena puta sumisa
Aquel domingo en la piscina, noté cómo Juliana Marie me miraba de reojo mientras su hijastro se distraía con la novia. Te voy a contar cómo esa milf dominatrix me arrinconó en la cocina después de la cena, me hizo arrodillar y chupar su coño bien mojado mientras me ordenaba que mirara a los ojos a mi novio, que observaba desde la puerta. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo te humillan mientras te obligan a lamer hasta que te duelen las mandíbulas? Esa puta madura me agarró del pelo y me empujó contra la mesa, levantándome el vestido para empotrarme de una estocada, sin dejar que me acostumbrara a su polla enorme. Cada vez que gemía, me exigía que le rogara más fuerte, que le suplicara por permiso para correrme, pero ella decidía cuándo y cómo. Cuando por fin me dejó explotar, fue tan intenso que me temblaban las rodillas, y Juliana solo sonrió mientras se limpiaba mi leche de sus tetas. La próxima vez, te aseguro que no será tan fácil escapar de su control.