Esposa infiel obedece órdenes de su marido dominante
«Ponte de rodillas y chúpame la polla ahora», dijo mi marido con voz autoritaria mientras me señalaba el suelo de la cocina. Te voy a contar cómo pasé de engañarlo a suplicar permiso para correrme bajo sus órdenes durante más de 10 minutos de escena donde él controlaba cada movimiento mío. Empecé lamiendo su polla entera de golpe tras quitarme las bragas en la cocina mientras él me ordenaba abrir más las piernas para que mi coño quedara a la vista. Me humilló recordándome que era una puta casada que follaba con otros pero ahora debía obedecer solo a él metiendo los dedos en mi culo para prepararme. Escalamos cuando me arrastró al baño y me empotró contra la pared ordenándome gemir su nombre mientras me follaba el coño mojado sin dejar que me moviera sola. En el salón me hizo usar un pepino en mi culo perfecto mientras chupaba su polla natural y él me negaba correrme hasta que rogara en voz alta. Mis tetas naturales rebotaban con cada estocada profunda que me daba en el sofá del cuarto de estar y yo pedía más control rogándole que decidiera cuándo podía soltarme. El clímax llegó cuando me volteó en la habitación y me folló el culo real hasta que las caderas chocaron contra mí exigiéndome que mantuviera el silencio hasta su permiso. Finalmente él gruñó satisfecho y soltó «Ahora pregúntame si mereces correrte como la sumisa que eres».