Papiastro empotra a Sky Pierce hasta dejarla sin aire
Esa tarde en la cocina, la polla dura de Filthy Rich ya no podía esperar más. Desde hacía semanas, Sky Pierce te provocaba deliberadamente: se rozaba contra él al pasar, se seguía fotos en tanga al baño, dejaba abierta la puerta cuando se duchaba. Hoy, mientras se inclinaba para lavar los platos, su mini falda se subió lo suficiente para que vieras el coño mojado brillando entre sus muslos. Te acercaste por atrás, sintiendo su culo firme contra tu polla, y antes de que pudiera protestar, la agarraste de las caderas y te la metiste de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Gritó, pero no te detuviste: le jalaste el pelo hacia atrás, mordiendo su cuello mientras embestías sin piedad, escuchando cómo sus gemidos se volvían más roncos con cada envite. La escupida en la cara, le dijiste al oído con voz ronca: «¿Así querías que te tratara, zorra?». La sentaste en la mesa, abriéndote camino hacia su garganta mientras te la chupaba con desesperación, tragando hasta la última gota de saliva que brotaba de tu verga. Después de correrte entre sus tetas, le susurraste: «La próxima vez, no te dejaré ir tan fácil».