Padrastro atrapo a la hijastra moviendo el culo y la coge a pelo
El crujido de la cama al rebotar me delató antes de que pudiera ajustar el ritmo, pero cuando giré, ya era tarde: Johnny Tattoo estaba en el marco de la puerta con esa sonrisa de cabrón que sabe que ganó la apuesta. Me mordí el labio al ver cómo se bajó los pantalones de un tirón, la polla dura como si me hubiera estado imaginando todo el día. Le sostuve la mirada mientras me lamía los dedos y los hundí en mi coño, ya mojado desde que lo escuché respirar fuerte en el pasillo. '¿Vas a poder aguantar lo que te espera, viejo?' le solté, y el desafío encendió algo en sus ojos. De un jalón me arrancó de la cama y me empotró contra el escritorio, el frío del mármol en mis tetas mientras él me abría las nalgas con las manos. No esperó ni un segundo: entró de una estocada hasta que sentí sus pelotas pegadas a mi culo, y el gemido que se me escapó fue más fuerte que el ruido de los libros cayendo al suelo. Moví las caderas hacia atrás para sentirlo más profundo, y él me agarró del pelo para ponerme en cuatro patas, la saliva escurriendo de mi boca mientras me follaba sin piedad, las uñas marcando surcos en el mueble. '¿Sigues seguro de que puedes con esto?' le pregunté entre dientes, pero en vez de responder, aceleró el ritmo hasta que el único sonido fue el de su piel golpeando la mía, mis muslos temblando y la mesa chirriando bajo nosotros. Cuando me corrió adentro, sentí el calor esparciéndose entre mis paredes, y me dejó sangrando un poco después, las sábanas manchadas de rojo y su semen goteando por mis piernas. 'La próxima vez,' susurró, 'te haré rogar que te la meta.' En el suelo, su reloj de pulsera brillaba bajo la luz de la lámpara, olvidado en la prisa.