Kenzie Reeves moja a la doctora con un squirt brutal en el consultorio
El consultorio médico está vacío, solo se escucha el tictac del reloj y el sonido de tus zapatos al pisar el suelo de linóleo. La doctora Kenzie Reeves te espera con las piernas abiertas sobre el escritorio, su coño ya brilla de lo mojada que está. Te agarra de la nuca y te empuja hacia su entrepierna, exigiendo que le comas el chocho como si fuera tu última comida. Sientes cómo su clítoris late contra tu lengua mientras ella te ordena que no pares, que la hagas correrse así, con la boca. Te clava las uñas en los hombros cuando empiezas a meterle los dedos, moviéndolos en círculos hasta que suelta un gemido ahogado. La doctora te humilla, te dice que eres un puto inútil si no la haces gritar más fuerte, que le falte el aire. Te obliga a ponerte de rodillas mientras ella se sienta sobre tu cara, restregando su coño contra tu boca hasta que no puedes respirar. Cuando por fin te deja levantarte, te ordena que la empotres contra la pared, que le metas la polla hasta que le duela. La agarras de las caderas y la embistes con fuerza, sintiendo cómo sus jugos te chorrean por los muslos. Kenzie Reeves te exige que no te corras, que la hagas venir primero, que le llenes el coño de dedos mientras la follas. Cuando por fin le das permiso, ella explota en un squirt que te moja la cara entera, gritando tu nombre como una puta en celo. Te promete que la próxima vez te hará tragar su leche hasta que te ahogues.