Carter y Mia se lamen el coño con el peligro de ser descubiertas
"Cierra la puerta, no vaya a entrar alguien", le susurré a Mia Li mientras mis dedos resbalaban entre sus labios mojados. Las dos sabíamos que si mi marido nos atrapaba, sería un escándalo, pero el riesgo solo nos ponía más calientes. Su boca bajó por mi vientre hasta encontrar mi coño empapado, y sentí su lengua penetrando mi hoyo con movimientos lentos pero profundos. "Mmm, qué rico sabe", gimió contra mi piel, y yo arqueé la espalda, empujando mi entrepierna contra su cara. Sus dedos me abrieron más, y mientras me chupaba, introdujo uno dentro, luego dos, estirándome hasta que sentí cada centímetro de su mano. Yo hice lo mismo con ella, lamiendo su clítoris hinchado antes de meterle la lengua entera en su coño apretado. Sus gemidos eran tan fuertes que tuve que taparle la boca, pero no se detuvo, solo folló mi cara más rápido, metiéndome sus dedos en la boca para que los saboreara. Las sábanas se movían con cada embestida, y cada vez que escuchábamos un ruido afuera, aguantábamos la respiración, pero eso solo hacía que nos corriéramos más rápido. Al final, cuando las dos estallamos, Mia se quedó mirando la puerta, asustada, pero yo solo reí, todavía temblando por el orgasmo, sabiendo que había valido la pena el riesgo.