Dos putas calientes se devoran en un trío sucio
Sonia y Ryan se miran con hambre mientras se desnudan a tirones, los pezones de ella duros como piedras y los de él palpitando bajo la ropa ajustada. Ella le agarra la polla con fuerza y se la lleva a la boca sin aviso, chupando con saliva espesa que resbala por su verga gruesa mientras él le gruñe y le agarra el pelo corto. Ryan no aguanta más y la empuja contra la pared, le baja el tanga negro de un tirón y le mete dos dedos en el coño empapado que chorrean al instante, haciendo que ella jadee y se le humedezcan los muslos. Sonia le clava las uñas en el culo firme mientras él la levanta en peso y la empala contra su verga, sintiendo cómo el coño se le abre para recibir cada embestida profunda que la hace gritar con voz ronca. Ryan le muerde el cuello y le susurra guarrerías al oído sobre lo bien que le chupa las tetas mientras ella se retuerce, los pezones rosados rozando su pecho sudado. La cama cruje bajo sus cuerpos cuando la tumba boca abajo, le separa las nalgas gordas y le mete la lengua en el culo mientras con una mano le masajea el clítoris hinchado que late sin control. Sonia no puede más y se corre gritando, el coño le late como un motor mientras él sigue metiéndosela por detrás, cada embestida más brusca hasta que siente cómo se le llenan las tetas de leche y el coño le agarra la verga como un tornillo. Ryan se corre dentro de ella con un gruñido animal, el semen caliente le resbala por las piernas mientras ambos caen jadeando sobre las sábanas revueltas, los cuerpos pegados y sudados, sabiendo que esto no ha sido más que el principio.