Juicy Dior se venga montando la polla de Rome Major como una diosa
La sala estaba oscura, solo iluminada por el brillo de la pantalla del televisor donde su ex se reía con otra mujer. Yo, Juicy Dior, me mordí el labio hasta sangrar mientras mi coño palpitaba de rabia. Sabía que Rome Major estaba en la otra habitación, esperándome, con su polla negra y gruesa ya lista para mí. Me acerqué sigilosa, oliendo su sudor, sintiendo el calor de su cuerpo antes de verlo. Sin decir nada, me arrodillé y empecé a chupar su verga como si fuera la última vez, saboreando cada gota de líquido pre-seminal que brotaba. Él gimió, pero yo no me detuve, quería que supiera que esto era por venganza. Cuando ya no pude más, me subí encima de él, sintiendo cómo su polla enorme me abría de par en par. Monté como una amazona, moviendo mis caderas en círculos mientras él me agarraba las tetas, apretándolas con fuerza. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su verga golpeaba mi punto G una y otra vez. No me importaba si alguien nos escuchaba, quería que supieran que yo era mejor que esa puta. Cuando ya no pude aguantar más, me corrí en su polla, sintiendo cómo mis jugos mojaban todo. Él no tardó en seguirme, llenándome con su leche caliente mientras yo seguía moviéndome, saboreando cada segundo de placer. La próxima vez, será peor. La próxima vez, haré que sufra más.