Follando a estas putas que se fistan el culo antes de mi polla
Yo las vi llegar, dos putas desesperadas por mi verga, ya con los culos bien abiertos de tanto meterse los dedos. Una era morena y la otra rubia, pero las dos tenían esa mirada de sumisas que piden a gritos ser dominadas. Les ordené que se arrodillaran y empezaron a chuparme la polla como si fuera su última comida, turnándose para tragarme entero. Después les dije que se follarán entre ellas, y ahí sí que se pusieron a gemir como locas, metiéndose los dedos hasta el fondo mientras se miraban con esa lujuria que solo las putas saben mostrar. Cuando ya no aguanté más, las puse en cuatro patas y les metí la polla bien dura, primero a una y luego a la otra, mientras les tiraba del pelo para que gritaran más fuerte. Allan Chocolate me ayudó a sujetarlas mientras yo las empotraba sin piedad, sintiendo cómo sus culos apretados me apretaban la verga como si no quisieran soltarme. Las hice correrse una y otra vez, pero yo no paré hasta que las dos me suplicaron que las llenara de leche. Al final, las dejé tiradas en el suelo, con los culos bien abiertos y la mente llena de pensamientos de sumisión, sabiendo que solo yo podía darles lo que necesitaban.