Dabanga me agarra el culo mientras me como a Stonazz
Stonazz estaba sentado en el sofá, su polla negra ya dura antes de que yo siquiera me acercara, y yo sabía que esto estaba mal pero no podía parar. Me arrodillé frente a él, sintiendo cómo mi coño se mojaba al verlo tan grande, y empecé a chuparlo con ganas, saboreando cada gota de su pre-cum. Dabanga se acercó por detrás, sus manos fuertes me agarraron el culo con fuerza, sus dedos hundiéndose en mi carne mientras me empujaba hacia Stonazz. Sentía sus uñas clavándose en mi piel, marcándome, mientras yo gemía alrededor de la polla de Stonazz, tragando hasta que me ahogaba un poco. Stonazz me agarró del pelo, tirando hacia atrás para que lo mirara, y vi su sonrisa de satisfacción mientras yo jadeaba, mi saliva corriendo por su verga. Dabanga no perdía el tiempo, sus dedos ya buscaban mi coño por detrás, frotando mi clítoris con rudeza, y yo no podía evitar moverme, empalándome en sus dedos mientras seguía chupando a Stonazz. En más de 10 minutos de escena, los dos hombres me usaron como querían, cambiando de posición, de ritmo, hasta que Stonazz me levantó y me sentó sobre su polla, empalándome de una estocada que me hizo gritar. Dabanga no se quedó atrás, se puso detrás de mí y me penetró por el culo, y yo sentí cómo me llenaban por completo, sus pollas entrando y saliendo de mí sin piedad. Gemía sin control, mi cuerpo temblando entre los dos, hasta que Stonazz se corrió dentro de mí, su leche caliente llenándome mientras Dabanga me embestía más fuerte, hasta que también se vino, manchando mi espalda con su semen. Cuando terminamos, mi ropa interior estaba tirada en el suelo, manchada y arruinada, pero no me importaba. Solo podía pensar en lo bien que me había sentido, a pesar de saber que esto estaba mal.