Dos latinas teen se turnan chupando verga negra bien dura
Ella no podía creer que su amiga, la morena de curvas explosivas, se hubiera dejado convencer para este plan sucio en el departamento de él. La puerta ni se había cerrado cuando la adolescente más atrevida, con el short ajustado dejando poco a la imaginación, se lanzó sobre la polla gruesa y morada del tipo mientras él se recostaba en el sillón con una sonrisa de satisfacción. La latina más joven, de tetas firmes y labios carnosos pintados de rojo, no dudó en agarrarle la verga con fuerza y llevársela hasta la garganta, tragando saliva mientras los ojos se le llenaban de lágrimas por el esfuerzo. El negro, con los músculos marcados y la piel brillante de sudor, le agarraba el pelo con rudeza cada vez que se la metía hasta el fondo, haciendo que la chica gimiera con la boca llena mientras su amiga observaba con los muslos apretados de excitación. La otra no aguardó más y se acercó, lamiéndole el culo al tipo mientras le susurraba al oído lo mucho que le gustaba sentir su verga gruesa reventándole la garganta. Entre gemidos ahogados y babas resbalando por la polla, las dos se turnaban para ahogarle la verga en sus bocas, una tragándosela hasta las pelotas mientras la otra le chupaba los huevos con desesperación. Él no se quedó quieto: les agarraba los coños húmedos por encima de la ropa interior, apretando los labios hinchados de las dos mientras ellas se frotaban contra su mano como perras en celo. Cuando por fin la morena no pudo más, se arrodilló en el suelo, abrió bien las piernas y se dejó empalar por la verga negra que le partía el coño en dos, gritando como loca mientras la otra seguía chupándosela con furia. Los golpes secos resonaban en la habitación mezclados con los sonidos húmedos de las bocas trabajando sin piedad, hasta que el negro, con los abdominales tensos, les ordenó que se pusieran en cuatro y les metió la verga primero a una y luego a la otra, dejándolas con la cara pegada al colchón mientras les llenaba los coños de leche espesa. Las dos se corrieron al mismo tiempo, con los cuerpos temblando y los fluidos resbalando por sus piernas, mientras él se desplomaba exhausto sobre ellas, satisfecho de haber dejado a dos putitas teen bien usadas.