Secretaria caliente doble fistada hasta correrse por ambas grietas
La secretaria de falda ajustada no aguantaba más los morritos de la recepción cuando su jefe se le acercaba con esos ojos de carnero degollado, así que hoy decidió tomar el control y convertir su oficina en un campo de batalla de carne mojada. Lo primero fue desabrocharle el cinturón con los dientes mientras él se apoyaba contra el archivador, gruñendo como un cerdo al ver cómo sus tetas enormes se balanceaban libres bajo la blusa transparente. Ella se agachó de golpe y le chupó la polla hasta que el prepucio le rozó la campanilla, pero no se conformó ahí: metió dos dedos bien jabonados en su coño ya baboso y le ordenó que se quitara los pantalones antes de que le arrancara el culo a jirones. Con la mesa de reuniones despejada de papeles, la zorra se subió de espaldas al borde, levantando las piernas hasta casi partirse la espalda mientras él le metía el puño entero en el culo sin piedad, haciendo que la puta aullara como una perra en celo y le escupiera jugos por todas partes. La verga le golpeaba el clítoris cada vez que él embestía con furia, mientras sus dedos se perdían hasta los nudillos en la raja empapada que no paraba de gotear como un grifo roto. Entre gritos de '¡ahí, ahí, métemelo más profundo!', la secretaria se corrió tan fuerte que la leche le brotó por la boca y por el culo al mismo tiempo, dejando el tapete de la mesa empapado en babas y sudor. Él no se detuvo ni un segundo: le dio la vuelta como un trapo y la empaló contra la pared, metiéndole el puño por el coño mientras con la otra mano le apretaba la garganta hasta que los ojos se le salieron de las órbitas y la polla le salpicó la cara con chorros gruesos que le resbalaron por los pechos hasta caer en el suelo. Cuando por fin la soltó, la secretaria quedó tirada en el suelo con el culo abierto como un embudo, gimiendo entre espasmos mientras los últimos restos de leche le escurrían por las piernas y le manchaban la falda arrancada. Nunca más volvió a quejarse por los informes atrasados después de ese día.