Secretaria cachonda recibe leche por el coño mojado
La secretaria no podía aguantarse más después de que su jefe la mirara con esos ojos de depravado mientras firmaba los papeles... Cada vez que se inclinaba sobre el escritorio para recoger el bolígrafo, él no podía evitar fijarse en cómo su falda se le subía dejando al descubierto el tanga negro que apenas cubría sus nalgas prietas. Cuando por fin él no pudo más, cerró la puerta con llave y le ordenó con voz ronca que se quitara la ropa interior mientras la empujaba contra la pared del baño privado. Ella, con los muslos temblorosos y el coño ya chorreando de anticipación, obedeció sin chistar, dejando que el aire frío le erizara la piel mientras él le arrancaba el tanga con un tirón seco. La polla dura como una piedra se le clavó entre las nalgas antes de que pudiera reaccionar, empotrándola sin piedad mientras ella gritaba con cada embestida, sus gemidos ahogados contra el mármol del lavabo. Él le agarró las tetas por encima de la blusa, apretándole los pezones hasta hacerla lloriquear mientras le susurraba obscenidades al oído, diciéndole lo puta que era por dejarse follar así en pleno horario laboral. Las embestidas se volvieron brutales, el sonido de carne contra carne resonando en el pequeño baño mientras él la llenaba por completo, su coño empapado recibiendo cada centímetro de su verga hasta que los jugos resbalaban por sus muslos. Cuando ella sintió que el orgasmo la atravesaba como un rayo, él se corrió dentro con un gruñido animal, llenándola de leche caliente que se le escurría entre las piernas mientras la sostenía contra la pared, jadeando como un animal en celo. La secretaria quedó temblando, con las piernas débiles y el coño palpitando, mientras él se retiraba lentamente dejando un rastro de semen que le resbalaba por el interior de los muslos...